¡Pero
te vi caminar por ahí!
De tanto perder aprendí a ganar. De tanto llorar se me dibujó
una sonrisa. Conozco tanto el piso que solo miro el cielo. Toqué tantas veces
fondo que cada vez que bajo ya sé que mañana subiré. Me asombra tanto como es
el ser humano, que aprendí a ser yo misma.
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